Sorteo foráneo

Vino Julieta a buscar su colcha.
Tardó porque estuvo de viaje.
Charlamos largo y tendido, café de por medio.
Ya me había comentado que le daba un poco de culpa haber ganado.
Pff! dije yo, cómo te va a dar culpa?!
Pero le dió. Y para aplacar la culpa, trajo regalitos.
 Me ofreció, antes de mostrarme los objetos, quedarme con uno.
Le dije: ay! no, no, mejor para los demás!
Y cuando me los mostró, afloró mi ex-hijaúnica y tuve que quedarme con uno nomás (A modo de justificación: me gustan mucho los juguetes!).








































































Los otros regalitos, son para sortear entre las participantes de la colcha multitudinaria que no salieron beneficiadas en el sorteo oficial!

Una muñeca igualita a la que me apropie



 

































Y un Oso-Hamburguesa, que tejió Julieta con sus propias manitas. Un primor!

El formato del sorteo es simple, simple.No es necesario anotarse, solo está abierto a las participantes de la colcha (excepto las que ya ganaron algún premio). El 20 de febrero haré uso de Random, que determinará quien se queda con la muñeca y quién con el amigurumi.
Los premios se pasan a buscar por el local.


Vieron? simple.


Y, a modo de adelanto: tengo casi listo un tutorial que puede llegar a interesarle a mas de uno.

 Pueden ir preparando los materiales.

Bordado "free style"

Hija de amiga al teléfono pregunta de donde saca un buen tutorial para aprender a bordar.
Yo, al msn, le contesto: acá, y acá y acá
Y vuelvo al trabajo.

Amiga me llama al rato y me comunica que dejo a Hija bordando mas bien "free style"

Me gustó la idea. Si hay algo que me frena a la hora de bordar, es que nunca encuentro un dibujo que me guste. Mucho menos encuentro dibujos de mi autoría (será porque no tengo).

Manos a la obra me puse. Un bastidor pequeño, hilos mouliné y unos círculos más bien primitivos trazados sobre un poplin de algodón crudo.

La idea inicial era rellenar los círculos, más luego, pensé en rellenar aleatoriamente los espacios que rodeaban los círculos y, finalmente, decidí rellenar el espacio que alrededor de un círculo que iba a dejar vacío.

En eso estaba cuando Gaby, observando el trabajo a medio camino, dijo: Ay! como una bailarina con bolitas en las manos!
Tuve que hacerle una cara.
Y ahora no puedo evitar mirarlo sin morime de la risa.

Está como encogiendo los hombros y diciendo: Y bueno! Más free style, no me pueden pedir.

Miga de Pan

Suspiro. Revoleo los ojos. Vuelvo a suspirar y procedo a relatar:


El sábado hubo feria en Formosa. Volvía del local y casi pasé de largo todas las mesas. Casi. Justito al final, la mesa de Miga de Pan. 
Hacen juguetes de tela y joyería tejida. Estoy enamorada de su rinoceronte bordado. Nunca me animé a preguntar por él. Sufro de amor platónico.
Decía, entonces, que ya casi atravesaba a salvo el montón de mesas de la feria cuando, al final, ví la mesa de Miga de Pan, con rinoceronte y todo. Tuve que detenerme. Diablos. Detenerse nunca es bueno si uno anda intentando huir a toda costa del impulso de compra que le generan los objetos lindos, especialmente los que evidentemente han sido manufacturados con cuidado y dedicación.
La señorita que atendía la mesa, conversaba con gente que había llegado antes que yo. Mejor, pensé, más tiempo para suspirar por el rinoceronte. Y mientras, para que mi enamoramiento no fuera tan obvio, ojear todo lo otro. Demonios. Me crucé con sus piezas minuciosamente tejidas al crochet. Y... bueno, tuve que traerme una a casa.

Ya decía yo: Crochet and flowers are a girl´s best friends.

Crónica

Mientras me sacudo (que vendría a ser mi equivalente a bailar) al son del universo alrededor de Marisa Monte busco palabras sueltas que me sirvan para describir este mes de enero.

Productivo ocio y extrema felicidad.

No soy buena con la sintesis.
Mejor me explayo:

El primer día del 2011 nos encontró mirando hacia arriba mientras flotabamos en el agua. Y jugando Carrera de mente edición 1986. Y comiendo, mucho.


Los días que sucedieron inmediatamente al primero son una especie de borrón en mi memoria. El calor y el exceso de alimento, sin dudas, contribuyen a la causa.


























































Y luego, estuve cosiendo:
Terminé el bolso para guardar la colcha multitudinaria (el que había prometido hacer con el bloque de Paulita)
Y los almohadones: El del bloque de Ceci K.  y mi "tecnica libre"

Minimicé el grado de ambición respecto del bargello que había arrancado a construir casi a mitad de año, por ende, pude ponerle el bies del borde y las puntadas finales. Fue a parar a la cabecera de la cama.


































Avancé con el cathedral window (poco, pero mejor poco que nada)

Cosí juguetes nuevos y juguetes de los de siempre.































 
para Rapsodia.




























































































Decidí dejar de manufacturar algunos, mas específicamente: el elefante y las lechuzas.


Tejí otro poco del canesú de un vestido negro que tengo en mente desde hace meses.


Hubo un día en que decidí que no iba a hacer nada. NADA.Fue, por lejos, lo más complicado que hice durante enero. Pero lo logré.


Corté y plegué montones de papel, para armar las decoraciones de San Valentín del local (nosotros no festejamos, pero comulgamos con los significantes de la celebración y nos despachamos con toda clase de cursilería)




Fotografié, minuciosamente, cada bloque de la colcha multitudinaria.















 Pospuse (pospongo) hasta el hartazgo el envío de los mini regalos para las participantes de la colcha que me enviaron sus direcciones. Soy incorregible.

Pinté muebles.
Reorganicé el departamento (de a poco disfrazo mis tablas y caballetes de mesas y escritorios. Cuelgo compulsivamente cosas en las paredes. Lleno cuencos con estrellas de origami y hago pilitas prolijas -que duran minutos- con unas pocas telitas que de tan lindas, me apena cortar)































Di mis primeros (y muy autodidactas) pasos en el arte del Ñandutí.
Tarea por demás emocionante y prometedora.



























 

































Descubrí el castillo en miniatura de alguna clase de ser diminuto que, evidentemente, habita en Colegiales:

































































Ya había encontrado, hace unos meses, sus prendas colgadas en una liliputiense soga, en la vidriera de Formosa.
Miga de Pan
Sospecho que descubrieron que los había descubierto, a los pocos días de sacar la foto, desapareció el castillo y el árbol volvió a ser un árbol de Colegiales, como cualquier otro.

En fin. Así fue, mas o menos, mi enero.