Before and after

No tengo el antes. Pero sí el después de la caja de hilos de bordar, que ayer convertí en puro orden después de meses de caos y maraña de restos.

Los que aún estaban en cajitas quedaron así. Las hebras largas ligaron un broche que las mantiene prolijas. Y para las hebras mas cortas, recorté restos de foamboard que tenía por ahí.
Si me cruzan en el Once, serían tan amables de recordarme que NO necesito más hilos de bordar, por favor?
Gracias por adelantado.

Papier d´Armenie

En uno de los tantos locales con pavadas que abundan en Paris, encontré libritos de Papel de Armenia.
Hasta ese día el olor de estos papelitos representaba, para mí, a Amelia, la vecina viejita del departamento donde crecí.
Me parecía increíble lo mucho que perduraba en el pasillo después de hubiera pasado por ahí. Era como una nube de benjuí, una mezcla de olor a talco con colonia que me encantaba.
Alguna vez me dí cuenta de que estaba viajando con ella en el colectivo por el perfume.

Me imagino que debía tener papel de armenia por toda la casa.

Los papeles vienen en un librito
 
Con hojas troqueladas


Hay que recortar una hoja, plegarla en forma de acordeón y encenderla como un sahumerio
Pero también se pueden usar entre la ropa, dejandolos en el librito, así como vienen.


Me traje un librito y después me dio pena no haber traído más.
Buscando, encontré la página y hacen envíos a todo el mundo. Acabo de pedir un par más. Si llegan, les aviso.

Alguien tiene o tuvo alguna conocida que los usara?


Hiper productividad

Hoy me levanté a las 8.
Para las 9:30 ya había desayunado, enviado mails y organizado el escritorio.
Se me ocurrió, para completar la mañana, arrancar con una fundita para el ipad.
No tenía pensado terminarla. No esperaba siquiera que sirviera mas que para sacarme las ganas de usar mi nueva tijera.
Pero, hete aquí, que para las 12:30 la tenía lista.
 Usé unas telas japonesas que tenía guardadas desde hacía tiempo
 Armé las dos tapas por separado y las uní con una tirita por ambos lados.
Cada tapa tiene un revés, una guata gruesa aplastada, una capa de entretela dura, un cartón y el derecho. Ahora que hago la lista me parece un poco mucho. En persona no se nota que tiene tanta cosa.
 Para sostener el ipad, usé un elástico que tengo de hace mil años, del que se usa para las cinturas de los pantalones de bebé. Hubiera sido mejor usar un elástico mas firme, pero era lo que había en casa.
 Usé el mismo elástico para cerrar la funda. Y, acá también hubiera sido lindo usar un elástico de lencería, de algún color pero ganó el piyama.
Y le terminé el bies del contorno a mano. Porque me gusta mucho que no se vean pespuntes.

Me agarró de sorpresa la eficiencia con la que terminé un proyecto así.
Pocas veces se percata uno de cuanto mas eficiente puede ser estando descansado, no?

Cuando estas de viaje...

 Todas las puertas están abiertas (incluso si es domingo de pascuas)
 Los desayunos de todos los días son mas sabrosos porque les pega esa luz de la mañana de un día que promete ser maravilloso (aún si afuera llueve y hace frío polar)
 Los helados de máquina hacen juego con las flores de la plaza y no se derriten nunca (gracias al frío polar)
 Si andás por la calle y te metés en una puertita abierta que da a un pasillo, seguro encontrás un paraíso gastronómico y sus correspondientes conos de batatas y papas fritas con wasabi para comer mientras caminás.
 Cuando entrás en un local de pastelería, te das cuenta de que entraste en la dimensión de las cajitas con forma de conejo y los pastelitos en forma de flor de cerezo.
 Te subís a las escaleras mecánicas mas largas que jamás hayas visto y después, vas a ver una muestra de Tim Burton en un edificio que construyó Ghery
 Te sorprende que haya un millón de tulipanes de colores rodeando un banco en un parque público.
 Y que los árboles le compitan así de mucho a los bebederos.
 Cuando estás de viaje, cualquier escena tiene los colores y composición perfectos.
Especialmente ese cuadro que te encontrás de casualidad y que marcó la transición de "la nenita que juega a ir a la facu" a "la nenita que VA a la facu", allá lejos, en el 2002.

Cuando estás de viaje todo es simple y maravilloso.
Pero también es lindo volver (aunque qué sabio hubiera sido traer un par de quesos franceses para la cena, eh!)