Ultimamente


Ultimamente no hice mucho.
Hice, porque no está en mi naturaleza no hacer nada, pero hice poco.
Es una de esas rachas de procrastinación. Todo queda para hacer después.
Bueno, todo no.

El bordado sigue avanzando.
Los hexágonos que cosí durante todo el año pasado en los viajes en colectivo se convirtieron en un bolsito destinado a responder a un regalo hermoso que recibí hace unos meses.


Los sobres para el proyecto de María ya están terminadísimos, esperando que los pasen a buscar.


Y los regalos de cumpleaños mas mágicos que recibí en años ya han sido debidamente fotografiados.

Un micro juego de té, y mis uñas a juego, casualmente.
Un libro que quería pero de haber sabido que era tan lindo hubiera querido aún más



Y unos bordados italianos que son tan lindos, que dan ganas de enmarcarlos
Por fin me despedí del jean lleno de agujeros que guardaba para remendar (no tenía remedio, pero me costó convencerme), no sin antes rescatar el montón de cierres que tenía (el pantalón ya no servía para nada, pero los cierres funcionaban mejor que cuando nuevos)
Esquivé mi tarea de quilting, convirtiendo el bloque que hicimos en clase en un posavasos (?)

Colaboré con mi recomendación de objetos en el blog de Ofelia Feliz.


Fotografié un poco el departamento que, como sus dueños han decidido volver a habitar, deberemos abandonar en breve, con lágrimas en los ojos, por supuesto (decí que los dueños no podrían ser mas encantadores y que se mudan porque van a tener un bebé, que sino, me enojaba bastante, eh?!). 
No tenemos muebles reales, pero tenemos suficientes telas intervenidas como para distraer la atención de los muebles improvisados. Un día voy a tener una mesa, de esas que vienen con las patas pegadas a la tapa, o sea: una mesa común y corriente. Y sillas, ahhh, sillas!





Y me envalentoné con algunas muestras para volver a hacer juguetes Dobleufa. Que aún están en estado de muestras pero, quien dice, en un tiempo vuelvan a ser muchos y vayan a estar a la venta.
Puesto así, todo junto, no parece poco. 
Me quedo con esa idea y me voy a dormir en paz (qué sería de mí sin el autoengaño? eh!?)

Sobres de papel

Visitando el blog de Burbuja de Papel conocí Mini Eco, un blog que tiene un montón de tutoriales para hacer con los chicos.
Ahí encontré las instrucciones para hacer sobres y no me pude resistir.

Hice varios, de muchos colores

Y aproveché unos ganchos mariposa miniatura de colores que conseguí en el viaje.
Para atarlos, usé hilo de bordar. 
Hice algunos en papel calco, para guardar papel estampado.

Hice otros con calados de papercut, y les pegué un papel contrastante por dentro, para que resaltara el dibujo.

También hice algunos muy chiquitos.
En el tutorial está publicado el molde de los sobres, pero como tenía la impresora lejos y pocas ganas de cambiarme de computadora y todo eso, decidí hacer mi propio molde.

Lo hice así:

Empecé con un cuadrado, pero se puede variar la forma del papel y hacer sobres mas alargados o mas anchos.
Y después, seguí con las instrucciones de Mini Eco.
Y acá estoy, haciendo sobrecitos desde ese entonces.

Si a alguien se le ocurre un uso posible, bienvenido sea! Porque los sobrecitos se acumulan y, la verdad, no sé muy bien qué hacer con ellos.

Otoño

Este otoño en Colegiales se cayeron las hojas de los árboles.


Y las de los libros también, evidentemente.

Mi cumpleaños en Paris

Hace ya casi dos meses de mi cumpleaños. Por ende, hace ya casi dos meses del viaje.
Como para mantener fresco el recuerdo, esta es la crónica del mejor cumpleaños, el menos parecido aun cumpleaños, que he tenido hasta ahora.

Tuvimos lluvia durante todo el viaje. Frío y cielos grises. Muchos.
Pero el 11 de abril amaneció soleado. Casi templado. Una mañana perfecta.



Desayunamos: pan brioche, yoghurt, cereales, té y jugo de naranja mientras en el cuaderno de Lou planificábamos el recorrido del día.

Caminamos hasta el Pompidou y llegamos temprano, de modo que tuvimos que esperar.

Por suerte en Paris no hay modo de aburrirse.



Adentro encontré tantas texturas, formas, colores y materiales que casi me hacen llorar de la emoción.










A continuación, Metro de por medio, llegamos al Arco del Triunfo.

Y, después de la foto reglamentaria, caminamos derechito por Champs Elisees.

Comimos nuestros primeros macarons, en una chocolatería cualquiera, de la cual ni el nombre me quedó.

Seguimos caminando

y rodeamos el Petit y el Grand Palais.




Como nos habíamos cansado de caminar y, mas que nada, porque ya nos habíamos comido los macarons que compramos unas cuadras atrás, nos sentamos a tomar té frío en un banquito de plaza.

Ya repuestos, retomamos camino y desembocamos en la Place de la Concorde.
Miramos para acá, miramos para allá, NO sacamos foto y seguimos camino.

Porque en realidad todo el paseo era el preludio de la tarde que se avecinaba.

Desembocamos, ya no recuerdo cómo (es Gaby el que lleva el mapa y me alegra que así sea)  en la coquetísima Rue Royale, nos distrajimos con las vidrieras de colores de Hermes



Y arribamos al destino final: Laduree!
En el salón de Ladureé almorzamos-merendamos hasta fallecer y tampoco sacamos foto. Pero creanme, comimos hasta decir basta.

Me sucedió algo que no esperaba ahí dentro: la experiencia toda me resultó un tanto decadente (decadente para la comida es bueno, muy bueno, pero para la decoración me parece un poco triste). Todos apretados en un lugar con una alfombra estampada, asientos estampados, paredes decoradas, molduras, arañas de caireles... que se yo, no me encantó el lugar.

Lo que si me encantó fue comprar más pastelería para llevar en el sector de expendio. Como era mi cumpleaños, pude elegir lo que quería: una cajita de Kitty! y, sí, así de infantil soy.
Estaba llena y ya no quería comer más, pero no estaba dispuesta a irme de ahí sin mi caja de Kitty.
Y, ya que estaba, una religiouse de pistacho, por si después me daba hambre.




Caminamos un poco más y volvimos al departamento.
Cenamos lo que se cena si uno está de visita en Paris: pan, queso, unas pocas verduras y vino. Y, de postre, cerramos con Ladurée.



El último trago de vino fue "por muchos más cumpleaños así".
Y desde entonces tengo los dedos cruzados para que así sea!

Comprar telas en Buenos Aires o por correo

Bien, llegó el momento.
En vez de responder uno por uno los mails que me llegan con la misma consulta, decidí armar un post.
Porque los mails que me llegan son de las que se animan. Seguro hay otras tantas que no mandan mail y se quedan con la duda.

Empiezo por el principio:

La mayoría de los mails arrancan con la siguiente pregunta:

Dónde conseguís telas lindas para coser?

Esta, para mí, es una pregunta medio difícil de responder. Porque yo creo que el secreto no radica tanto en que todas las telas sean lindas, sino en combinarlas y mezclarlas para que se vean lindas. En probar con diferentes opciones, mirar quilts, cuadros, paletas de color en Pinterest, por ejemplo, y decidir qué nos gusta mas y qué nos gusta menos. 
De todos modos, obviamente, hay telas mas lindas que otras. Pero creo que eso tiene más que ver con la calidad que con la subjetividad de un color o una estampa determinada.

Si quieren hacer quilting, entonces lo que hay que buscar es tela 100% algodón. De una textura tipo lienzo, pero con un hilado mas refinado.
De eso se consigue en el Once. Poco, pero se consigue.

ONCE

Hay dos empresas en las que busco siempre: Dakuba y Composee (a la segunda voy solo en momentos de desesperación, porque es mas cara)

No todo se consigue ahí y, la verdad, muy pocas de las telas son 100% algodón, pero tienen bastante variedad de estampa y cortan a partir de un metro.

El resto del Once (Lavalle entre Pueyrredon y Azcuenaga, mas o menos), para mí, no tiene casas que se destaquen (para comprar por menor). Hay que caminar y revolver y tocar porque siempre aparecen cosas, pero no sabría recomendar UN lugar, porque todos tienen cosas sueltas e interesantes.
No hay un secreto, un lugar mágico donde uno encuentra todo lo que necesita, compra rápido y se va a su casa. Y si hay, yo no lo conozco. La magia del Once radica, justamente, en que nunca sabés qué vas a encontrar. Y, en que hay que caminar y entrar y preguntar para encontrar lo que uno quiere.




SERAFIN

Un lugar, fuera del Once, que sí es bastante mágico es Serafín. Solía estar en Belgrano, pero hace un tiempo se mudó a San Isidro y ya no fuí más.
Ellos tienen todas las telas de algodón que uno pueda querer, en muchísimos colores y, oh, maravillas, hasta donde yo recuerdo, cortan de a 25 cm (Si alguien tiene información actualizada que difiera con la mía, bienvenida sea en los comentarios)

POR CORREO


Mi actual proveedor maravilloso de telas para quiltear y hacer la pila de pavadas que hago es el correo.
Compro telas vía The Fat Quarter Shop, una tienda online de telas específicas para quilting de Estados Unidos.
Allí, pido de a, mas o menos, 8 yardas, pago con mi cuenta Paypal y el paquete llega en un sobre a mi casa.

Inserto un cuadrito de medidas de los cortes mas comunes que se consiguen en esa página, como para que tengan de referencia. También puede resultar útil si se encuentran con un molde que pide, por ejemplo, un layer cake, porque no es necesario comprar el layer cake, solo necesitan 42 cuadrados de 22,5 x 22,5 cm de la tela que tengan.
En fin, el cuadro:
Las estampas de la imágen creo salieron de acá. Si me equivoco, me corrigen?


Y luego, llego a la parte más complicada de las consultas por mail:

Cómo hago para comprar? 
La compra funciona como, generalmente, funcionan la mayoría de las compras online: Uno agrega al carrito lo que quiere comprar, hace el checkout, ingresa los datos de la tarjeta o de la cuenta Paypal, la dirección, la opción de shipping, compra y espera a que llegue.

Cuando me comentan que no se manejan con el idioma inglés, ahí me cuesta encontrar una explicación que les pueda servir. Porque hay posibilidades de que, por ejemplo, el envío se pierda en el correo y que tengan que reclamar con un mail y, entonces, por ahí conviene encontrar a alguien de la familia que pueda ayudar con el idioma para hacer la compra y manejar cualquier complicación que pueda surgir en el camino.


Llegan seguras a destino? no me cobran impuestos?
Y, esta es otra pregunta que no puedo contestar con certeza.
Porque a mi me llegan, pidiendo de a 8 yardas, en el sobre con "flat rate", generalmente me llegan a casa y no tengo que pagar ningún impuesto.
A veces los paquetes se pierden y reclamo y la gente de Fat Quarter responde maravillosamente y se encarga de que mi pedido legue a destino.
Es por eso que publico su botón. Porque el servicio al cliente que tienen es excelentísimo.
Pero, obviamente, no puedo asegurar que les vaya a llegar su pedido o que no vayan a tener que pagar impuestos o que para ustedes el servicio vaya a resultar igual de excelentísimo.
Hay una cuestión básica para eso y es que no soy ni la aduana ni el correo, ni la tienda de telas.

Y termino por el final:
No es necesario, para construir objetos de tela lindos, tener un millón de telas estampadas.
Hay muchas otras formas de rebuscarselas.
Pueden tomar cursos de serigrafía y estampar sus propias telas.
Pueden comprar algodón blanco y hacer experimentos con anilinas.
Pueden componer con retazos chiquitos de telas que no les parezcan tan lindas y conseguir una tela final que sí les guste.
Opciones no faltan.

Este, entonces, era un post para aclarar un poco el panorama y no para limitarlo.

Espero les sirva.

Au Revoir!