La bestia

Así estuvo el taller hasta antes de ayer:
en la foto no se aprecia pero tuve que alejar la mesita de la máquina de la pared, porque no entraba el volumen del quilt. Y como lo que iba cosiendo pesaba hacia atrás, tuve que agregar una mesa auxiliar.
Fue una pesadilla durante los primeros 15 minutos, después fue pura diversión.
Hoy ya casi termino de coser el binding. Lo que sigue es mandarla a la tintorería, fotografiarla y postear a la bestia en todo su esplendor.


Stay tuned.

Frenesí de triángulos I

Cuando se me cruza una idea, se me cruza y no hay vuelta atras. La necesidad de ponerla en práctica es imperante.
Yo creo que es herencia familiar.
Mi abuelo puede llegar a no dormir, esperando que sea de día, para poder poner en práctica la idea que se le ocurrió justito antes de acostarse. Puede ser el modo de reparar una silla, el proyecto perfecto para ese recorte de madera que encontró tirado por ahí, la forma de arreglar, con lo que tiene a mano, un electrodoméstico que se le rompió a mi madre... no descansa hasta verlo terminado.

Fue así, movida por la necesidad (?), que se me ocurrió pintar un cuadrito de triángulos (evidentemente, mis necesidades son un tanto menos funcionales que las de mi abuelo). 
NECESITABA tener un cuadrito de triángulos.
Tenía acrílicos, un canvas (usado, que pinté de blanco para empezar), pincel, regla y lápiz. Fácil, no?
Y después, necesité tener un par más, para componer. Así que compré algunos bastidores.


Y mas luego fue necesario seguir probando, así que pinté estos otros.

Ahora, con todos los cuadritos listos, miro el grupo y me doy cuenta de que el único que realmente me gusta es el primero que pinté.

Como cuando mi madre descubre que la prenda que más le gusta es la que se probó primero. Pero solo puede darse cuenta después de haberse probado otras 30. 

Que de manias heredadas arrastra uno en el subconsciente, eh!?

Hermanitos


Visitando el recientemente innaugurado (y hermosisimo) local de CouCou en Colegiales, encontré un frasco que bien podría ser el hermano mayor de mi jueguito de té.

Si andan por el barrio, dense una vueltita, en serio, vale la pena.

CouCou está en Freire 1302

Y después, caminan hasta Zabala y le dan derecho hasta Delgado, entran a Les Croquants y se zampan un macaron. O, si tienen suerte, un canelé recién horneado.

Nota aparte: acabo de darme cuenta de que me desaparecí por un mes entero! Lo rápido que pasa el tiempo!