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A Haru le gusta Pesqueira (a quien no?)

 Hace tantos años soy fan de Pesqueira que ya ni puedo contarlos.


Babas y babitas

Hasta donde tenia entendido antes de ser madre, la babita era un pedacito de tela que te calzabas al hombro para que un bebito no te vomite la ropa.
Por algún motivo misterioso, cuando me toco comprar babitas, elegí unas gasas de pañal gigantes. Compre unas telas de 70x70cm muy baratas para lo enormes que son, que venian por docena y que, post lavado con agua caliente en el lavarropas, quedaron con un aire a la triple gasa japonesa que tanto nos gusta a todxs (no dije igual, dije un aire, eh!)

Bolsa plegable (DIY) - Foldable bag (DIY)

If you are looking for the english version, click here!

Hace un tiempo me mandaron un mail de Modes4U preguntandome si me interesaba reseñar algunos de sus productos. Obviamente elegí telas japonesas. Y no me decepcionaron.

Los linos de Echino son alucinantes para trabajar. Cortarlos, coserlos y usarlos es un sueño.
No exagero. Hasta hace poco, mi experiencia con el lino era bastante limitada, ahora solo puedo pensar proyectos con lino.

En fin, una vez que tuve las telas en mano, quise armar un tutorial y se me ocurrió hacer una bolsa plegable.

La inspiración viene de una bolsa que tenía mi abuela: era un monedero con cierre pellizco que, además, escondía una bolsa de compras  (esta se parece un poco, la de la abuela Elena era mas linda).
Mi interpretación es libre, mucho mas sencilla y no tiene monedero. Pero las telas tan hermosas vienen a compensar la falta de otros detalles.

Comprar telas en Paris

En Paris tenía tres lugares especialmente marcados.

El primero: Le Rouvray
Que vendría a ser la primera casa especializada en quilting a la que entro en mi vida.

Ay, que placer!
La vendedora habla francés, ingles, alemán y te cuenta todo lo que quieras saber sobre cualquier producto que tenga a la venta.
Hay, mas que nada, tela y quilts terminados y todo es bien tradicional. No tienen muchísimos accesorios de mercería.
Igual es un placer entrar. El local está cerquita del Barrio Latino, en un callecita angosta, de esas que no pueden más de parisinas.

Llegamos temprano, aún estaba cerrado. No nos hicimos mucho problema, arrancamos por el Barrio Latino, almorzamos ensalada griega y, de postre, un creppe de Nutella. Cuando volvimos, ya estaba abierto.




Las telas son, en su gran mayoría nortemaericanas y están bastante caras (rondan los 18 euros el metro). A las señoras africanas que estaban comprando cuando llegué parecía no afectarlas, llevaron como 10 yardas!

tienen a la venta quilts chicos, grandes, almohadones, cuadritos...

Yo compré 2 fat quarters, 3 mini recortes y dos postales. No son colores que normalmente elegiría, pero me dieron ganas de armar una pequeña paleta representativa del lugar. Probablemente esas telas se conviertan en un almohadón.


 El otro punto marcado era Le Bon Marché.
Que es una especie de Liberty francés. Pero menos relajado. Acá, si no tenés cara de que vas a comprar, no te tratan tan bien.
Tienen un surtido similar al de Liberty, todo bastante caro. Y ellos no tienen sus propias telas.
Vale la pena darse una vuelta porque es precioso, todo el edificio.
Y en el piso de ropa para mujeres podés acariciar un Marni, una camperita de Alexander Mcqueen o un vestido de seda de Chloé.
Sorprendentemente, no compré nada. Tampoco saqué fotos. Me intimidó mucho.
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La última parada que tenía marcada era la base del Sacre Coeur.
Ahí están las casas mas grandes de telas.
Una especie de Once gigantesco y desbordante de negocios de 2 o 3 pisos que, a su vez, desbordan de telas y gente.

El principal y más famoso exponente de la zona es el Marché St. Pierre.
                  

Los 5 pisos de esta tienda están llenos hasta el techo de telas de toda clase. Ahí no hubiera comprado nada ni obligada. Para conseguir un vendedor, como mínimo, tenías que poder dar alguna indicación en francés, a los gritos. Y, además, cómo elegís una o dos cositas en esa tienda?!!
Ahí conviene ir con alguna idea en mente. A buscar cosas en particular, porque sino, podés estar tres días decidiendo qué llevar.


Alrededor del Marché St. Pierre, hay muchas tiendas no tan grandes. Venden telas, accesorios de mercería, lanas. Un poco de todo.
Hay unas especializadas en lo que ellos llaman "coupons", que son cortes de tela de 3 metros, que se compran de canastos o pilas. Eso sí es divertido comprar, porque no necesitás un vendedor, elegís lo que querés, lo pagás y listo.

En una que se llama "Les Coupons de St. Pierre"  compré este Vichy. 3 metros que pueden llegar a derivar en mantel o en vestido. Ya veré.
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 Cruzando la calle, en diagonal al Marché St. Pierre y al lado de Les Coupons, está Tissus Reine.
Ay, ay, ay.
Ese es EL lugar para conseguir sedas estampadas, todas carísimas, no bajan de 30 euros el metro, pero qué lindas! Mon Dieu!

El interior es como me imagino cualquier gran tienda de telas en la época en que la gente cosía sus vestidos en lugar de comprarlos. Un poco kitsch, por ahí los maniquíes miniatura son ligeramente aterradores. A mí me encantó.


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Para seguir sumando, en el segundo piso tienen una sección de mercería MUY nutrida.  Y el ambiente es menos estresante que en el Marche St. Pierre.

Ahí compré un metro de esta especie de brocado, con mucho cuerpo, que quiero convertir en una falda como esas de la temporada de arlequines de Miu Miu. Es posible que dentro de 6 años esa tela siga siendo un metro de tela en vez de una falda.

Fuera de programa, encontré varios lugares más. Menos despampanantes que los que había marcado, pero, ay, tan bellos!
Me gustó mucho de Paris que las pequeñas tiendas fueran las mas encantadoras. Casi todas tienen ese no se qué, que hace que te den ganas de quedarte a charlar con la vendedora (suponiendo que uno habla francés. Sino, por experiencia lo digo, se pone incómodo el asunto)

Uno de los lugares fuera de programa fue La Droguerie.
La conocía de nombre y no se por qué, no la marqué en el mapa.
Está por Le Marais, cerquita de la estación de subte de Les Halles

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Ahí no saqué foto y tampoco compré. Y sí recomiendo comprar ahí, porque tienen un surtido de cosas de mercería que te quitan el aliento.

Cuando entré, habría 25 personas adelante mío. Si compraba, iba a ser una pavada, no tenía nada en mente, ponele que gastaba 15 euros... no esperé 2 horas para subir a la torre eiffel, menos iba a esperar 1 hora para comprar dos metros de bies y un ovillo de lana! Pero encontrarlo fue un placer. Aunque sea para pasear, es precioso.


En una de las galerías encontré una mercería que también era genial. Y yo creo que era esta, en el passage Jouffroy.

 Pero por ahí estaba en este otro, que tenia un nombre que tenía algo que ver con el agua...

Como recomendación: una galería en Paris, es un mundo. Nunca hay que pasar las galerías sin entrar. Hay algunas que duran cuadras y cuadras. Cruzás la calle y volvés a entrar. Y cuando termina, no tenés idea de donde estás.
Para mí, es parte del encanto de caminar por Paris, hay tanto para ver que es imposible perderse y desperdiciar el tiempo. A menos que uno esté yendo al teatro, entonces mejor no entrar, por todo lo dicho anteriormente. No llegás ni de casualidad si entrás en las galerías.

El último lugar, de los que recuerdo, que me hizo doler la panza de tan lindo, fue Petit Pan.
Ellos desarrollan sus telas, hacen ropa para chicos, cosas para la casa, papelería, tienen cosas de mercería, kits para armar móviles con madera y tela y papel...
Todo con sus estampas. Y tiene muchas estampas de mil colores.

esta foto y la anterior pertenecen al blog de Petit Pan. 

Iba a comprar un metro de una tela. Pero no me pude decidir, así que elegí un sobre con un surtido de retazos.
Otro almohadón? una carterita?  una cartuchera?

Tampoco me pude resistir al cascabel en forma de cerdito. Había pinguinos y gatitos y otras cosas, pero la cara de "llevame a casa" del cerdito pudo más.
En fin, esos fueron, mas o menos, los lugares especializados en telas que encontré en Paris, seguro hay muchos más. Me quedé con las ganas de encontrar alguna linda tienda de telas y cintas antiguas.
La próxima la encuentro seguro.

Hasta aquí, el recorrido textil.


Au revoir!

Comprar telas en Londres


Voy a empezar este post declarando:
Que este va a ser un post bastante largo.
Que este es un recorrido de lo mas subjetivo. Es lo que encontré con un poco de previa investigación y lo que me crucé de casualidad.
Y, que en Paris y Londres las telas son muy lindas pero también son MUY caras.

Una más: Que quedé tan estúpida con lo que me rodeaba que saqué muy pocas fotos de todo lo que describo. Como cuando fui de viaje de egresados y dejé la cámara en otra parte porque no iba a poder rodar por la nieve con la cámara en el bolsillo.
Por suerte, toda la otra gente que tiene blogs, fue y sacó fotos. Yo las pego como para hacer tanto texto un poco mas entretenido. En todas las fotos ajenas, está citada la fuente.

Ahora sí, comencemos:

Caminamos derecho por Regent Street y, al par de cuadras nos encontramos con Liberty, la casa de telas que dio su nombre a esos estampados de mini flores de muchos colores a fuerza de repetición.
Ahora es una especie de pequeño Harrods (y por "ahora" me refiero a los últimos 100 años?, lo de pequeño es cierto, es de las tiendas departamentales mas chicas)

Tienen un piso de "fabrics and haberdashery" que es para fallecer.
Tienen TODO: cosas de mercería, lanas, hilos, cintas, kits para bordar, libros, kits pre-cortados para armar almohadones y otras pavadas más.

Haberdashery at Liberty
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Y: Telas estampadas. Suyas y norteamericanas. Algodones para quilting y para coser ropa, sedas, telas de tapicería...




Ojo, no tienen muchísima cantidad, pero no hay una con una estampa fea. Son todas deseables y, de no ser por el precio, uno podría entrar y armarse el stock de telas de toda una vida ahí dentro (hago la aclaración del precio porque en serio, son caras. El metro sale la friolera de 22-24 libras...En esa parte, porque en el área de tapicería, un piso mas arriba, el metro ronda las 135 libras)
Así que, una vez superado el shock inicial, y un día después, volví decidida a elegir un metro de una sola tela (que pronto será una blusa) y una tijera Kai (que corta de maravillas).

Otro día, nos acercamos a Mac Culloch-Wallis que para mi desgracia (o por suerte) estaba cerrado
Ahí voy a volver algún día, porque tiene una variedad inmensa de cosas (inmensa abarcable, no como en Paris) y parece que la experiencia del servicio al cliente es como entrar en una película de 1950.


Esas parecen ser cintas y ribetes para armado de calzado costurado.

Otro día, llegamos al lugar por excelencia para conseguir telas de toda clase, especialmente sedas increibles de todos los colores y texturas imaginables: Berwick Street, entre el 10 y el 96, mas o menos.
Ahí hay bastantes locales especializados en telas y mercería y, en simultáneo, hay una feria de barrio en el medio de la calle (por lo que dice Wikipedia, la feria llegó antes que las telas). Así que uno puede ir por la calle, embelesado de lo que ve, sin correr el riesgo de ser atropellado. Pensaron en todo.

Está muy cerca de la Escuela de Diseño, así que, por la zona también hay varias librerías artísticas que vale la pena visitar.
Ahí nomás, en el 6 de Broadwick también está el local original de Agent Provocateur, la marca de lencería del hijo de Vivienne Westwood. Lo que daría por poder pagar uno de sus calzones!

Sobre Berwick, entré a varios y salí con las manos vacías (nada bajaba de las 36 libras!)
Pero en uno, encontré una variedad infinita de colores de fieltro industrial a un precio razonable y no me pude resistir.
Es, creo, la tienda mas linda de la cuadra (son dos, en realidad), The Cloth House se llama.
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Y tienen muchas lanas, sedas, fieltros, telas de punto y LATEX por metro, del que se usa para construir las prendas de bondage (valga decir que ahí cerquita hay varios sex shop y casas que se dedican específicamente a esas prendas)
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Ahí, entonces, compré un metro de fieltro en color mostaza (se va delineando el perfil de mis compras, verdad?) que espera pacientemente a que lo convierta en una cartera que en mi imaginación se ve magnífica.

Nos quedamos en un Bed and Breakfast cerca del Shepherd´s Bush Market, que es una especie de feria de cosas chinas, telas de polyester, telas africanas, Saris y celulares.
Algo que me encantó de los mercados es que por detrás siempre hay más locales. En este caso, los locales que estaban por detrás eran un poco mas "ingleses" (El inglés del imaginario colectivo. Vimos pocos especímenes muy ingleses en la ciudad)

Ahí, en uno de los locales de la parte de atrás, conseguí telas muy baratas para hacer vestidos.
Son telas de los 70´s, puro polyester. Pero con unas estampas geniales. Y por 1 libra por metro, ni lo dudé.

El último de los lugares que había anotado en la lista era Cath Kidston, que quedaba de paso en la visita a Portobello.
Yo no sé si fue el día o qué, pero el Portobello Road Market me gustó poco y nada.
no se dejen llevar por los colores de las casitas, abajo era un mar de gente.

Sí, es cierto,  hay varias casa de ropa vintage y antiguedades que están muy bien. Pero la feria en sí, no tenía muchas cosas realmente interesantes. Todo caro, todo chino, miles de personas por todas partes...
La sorpresa fue el famoso local de All Saints con todas las máquinas de coser que no tenía idea que estaba en Portobello.

Y Cath Kidston! Ahh, que placer ese local!
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De nuevo, querés todo y, además, hay todo! Todas las pavadas lindas están ahí dentro. Toallas, vajilla, papelería, kits de costura, sabanas, ropa, calzado y...telas por metro, en la parte del subsuelo.
La particularidad de Cath Kidston es que tiene sus propias estampas. Y son todas adorables.
Compré un metro de tela, en total. Medio de cada una de las que se ven.

Se preguntarán por qué diablos no compré más, alguna cosita, un regalito, una pavadita...
A esa altura del viaje, ya no sabía ni como me llamaba.
Y para mi sorpresa, si bien Londres es una ciudad que incita mucho más al consumo de lo que esperaba, yo soy mucho menos consumidora compulsiva de lo que creía.
Debo confesar que fue una combinación medio rara: me gustaba todo, en todas partes. Y quería entrar a todos los locales, probarme todo y preguntar por todo y comprar!. Pero apenas entraba al local, me daba pena estar ahí dentro, quieta, pensando en comprar en vez de recorrer la ciudad, me daba la sensación de estar perdiendo el tiempo, así que dejaba lo que tenía en la mano y salía.

En París paso algo similar. Pero mejor lo cuento en otro post.
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