Este año vengo cortando papelitos a una velocidad que hasta a mí me cuesta creer.
A esta altura, corto sin un objetivo claro en mente.
Corto papelitos porque no puedo parar.
Disfruto infinitamente el proceso inocente, sin rumbo y aprovecho esta reciente seguridad despreocupada que me incita a enmarcar el 90% de lo que sale de las sesiones de corte.
Ni hablar de la desfachatez, muy reciente, también, que me lleva a grabar el proceso, hablar al respecto y poner la cara (mayormente de papa) en estos videos.
Aún no terminé de decidir cómo enmarcar definitivamente el resultado.
Todo muy happy-go-lucky.


