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Babas y babitas

Hasta donde tenia entendido antes de ser madre, la babita era un pedacito de tela que te calzabas al hombro para que un bebito no te vomite la ropa.
Por algún motivo misterioso, cuando me toco comprar babitas, elegí unas gasas de pañal gigantes. Compre unas telas de 70x70cm muy baratas para lo enormes que son, que venian por docena y que, post lavado con agua caliente en el lavarropas, quedaron con un aire a la triple gasa japonesa que tanto nos gusta a todxs (no dije igual, dije un aire, eh!)

El cine

Hoy fuimos, por primera vez en meses, al cine (Alabado sea enero)
Sin Haru y con Fiore. Fue hermoso. Como si no hubieramos dejado nunca de hacerlo.
Cada tanto necesito unas horas de independencia. Y de usar ropa sin acceso directo a mis tetas 
Ay, vimos Mujercitas. Que cosa mas hermosa! Tengo una amiga que lloro desde el minuto 3 hasta un rato despues de haber salido del cine. Para nada fui yo, eh!

Elena

Ufff, este último par de meses.
En enero falleció mi abuela paterna (entre otra gente muy querida por gente muy querida).
Cue to sad sad music.
La verdad es que había dejado de relacionarme con ella desde hacía años. No soy una persona sentimental. Cada vez que alguien me habla de la conexión que tiene con sus abuelos muy viejitos, de ese cariño casi infantil que aún tienen por ellos, me siento muy inadecuada.
No es que hubiera dejado de quererla, pero tengo cuestiones no muy resueltas con la vejez, la obsolescencia y, seamos honestos, la muerte y prefería evitarla.

Durante su velorio me dediqué a consolar a los demás: ya estaba viejita, se sentía mal, estaba sufriendo, ahora los demás pueden dedicarse a si mismos. No me estaba engañando, es lo que realmente pienso.

Ahora, el sábado me tocó ayudar a su marido, abuelo paterno (Toto, el que hace estas cosas), a sacar su ropa del placard, a llevarme lo que quisiera para dar el resto.
Y, digamos que, después de un día revolviendo objetos que recordaba con claridad de mi niñez y adolescencia, no hubo sensatez que me consolara.
Esa sensación rarísima que dan los objetos que tienen atados una pila de anectodas de hace años y que ya no son de nadie, mezclada con la violencia de invadir la privacidad de alguien conocido que ya no está, me dejaron con un nudo en la garganta.

Tuve la suerte de llegar a la vida adulta habiendo perdido poca gente del círculo familiar. Ahora, entonces, me encuentro aprendiendo a lidiar con esas emociones, a experimentar el duelo, a atravesar en lugar de esquivar. Como ejercicio, para darle un cierre a nuestra relación, decidí traerme una pila de sus batones estampados y armar un quilt.
Atrás planeo bordar una especie de recordatorio, resumen de lo que encontré en su placard: mas que nada, un montón de sweaters y bolitas de naftalina.
El bordado podría decir algo así: Elena tuvo siempre mucho frío y un miedo demencial a las polillas.
Ya veremos qué sale.





Checking in

Esto arranca con un rambling extenso pero sigue con sorteo. Qué mejor manera de mantener una audiencia cautiva (๑→‿←๑)
baja el taller en otonio 2016_29
Esta es Yani, doblando casitas. Yani es uno de los humanos que se encarga de que yo no aparezca llorando, día por medio, bajo una pila de papeles arrugados.
Meses hace que ando como bola sin manija.

Me lleva mucho tiempo retomar el ritmo de trabajo después de la quietud de enero y febrero. Especialmente porque esa quietud viene justo después del vendaval navideño.

Supongo que la gente disfruta, en mayor o menor medida, de esos meses de hacer la plancha.
Yo me desespero. La desesperación deviene en angustia, la angustia deviene en cansancio extremo y termino haciendo la plancha no porque este aprovechando la quietud del verano sino porque no me puedo mover.

Mi ciclo se da así:
Octubre de ansiedad porque la navidad es inminente
Noviembre de trabajo duro y felicidad exaltada porque cómo me gusta la navidad!
Diciembre de demencia total, emoción por haber cumplido, generalmente, todos los objetivos y alivio de que, por fin, llegan las vacaciones.
Enero se divide en dos partes.
Del 1 al 3 me invade la necesidad de planificar cada segundo de mis siguientes 20 días. Como aún me dura la adrenalina de los dos meses anteriores me creo superheroina y pienso que voy a seguir con el mismo ritmo de trabajo demencial.
Del 3 al 30 lo que me golpea la realidad del cansancio y me invade es la angustia de no haber hecho ni media de las cosas que planee.
Febrero arranca con 3 días de hacer todo lo que no hice durante enero y la realización de que lo que realmente quiero es vivir boludeando y no tener nunca ninguna responsabilidad.
Para comienzos de marzo ya me cansé de boludear.
TODOS LOS AÑOS IGUAL.
Este año no fue diferente, así que acá estoy, haciendo como que arranco pero procrastinando como si no hubiera mañana porque aún me dura la fiaca veraniega y porque, como me pasé todo el verano angustiada, estoy casi tan cansada como cuando terminó el año anterior.

Soy una máquina de hacerme la vida mas fácil.

Sobre la ausencia en el blog, lo único que tengo para decir es: UFFFF!
Ya no se muy bien cómo retomar. Mientras escribo esto pienso en borrar todo porque A QUIEN LE INTERESA mi ciclo de verano?!! Y, la verdad, Instagram es tanto más sintético!
Aún así, este espacio generó tantas cosas hermosas en mi vida que me da pena tenerlo así de abandonado.

Oh, well!. Mi psicóloga se fue de vacaciones. Sabrán comprender.

Ahora:
Esta semana la fanpage de Facebook llegó a los 20000 seguidores. La cuenta de Instagram se acerca a los 10000. Hacía más de 2 años que no organizaba un sorteo. Y, mas que nada, la semana pasada aprendí a hacer formularios con Google Docs, así que ¡SORTEO!

Habrá 3 premios

Uno de los premios, llamémoslo el primero, consta de
1 guirnalda globos 3d pizarra
1 banderin blonda verde
1 guirnalda gatito celeste
1 guirnalda globos crudo
2 guirnaldas globos pizarra
2 guirnaldas Dala celeste
baja el taller en otonio 2016_18

La segunda pila de maravillas incluye
1 banderin blonda rosa
2 banderines pastel
1 set de cubitos para colgar ilustrados por Marina Haller
1 guirnalda bosque pastel
baja el taller en otonio 2016_1
El tercero tiene
2 guirnaldas mariposas blancas
2 guirnaldas lunares blancos
1 guirnalda flores y hojas blancas
1 banderin pastel
6 casitas sueltas para colgar
baja el taller en otonio 2016_20


Para participar tienen que entrar en el siguiente link (un Google Docs, obviously) y completar los campos.

SORTEO DOBLEUFA!!

El sorteo estará abierto entre el 24 de marzo y el 8 de abril.
Puede participar cualquier persona que resida en Argentina.

Publicaré los resultados en la fanpage.

Good luck!

Hola, volví, soy la misma pero diferente

Arranco a escribir este post con un único objetivo claro: publicar algo en el blog sobre mi.
No sé qué voy a escribir ni cómo: tantos meses de ausencia y de evitarme me dejaron un poco oxidada.
La montaña rusa de emociones de los últimos meses me enseño que la única forma de que algo deje de parecerme imposible de hacer es, exponerme un poco, empezar a hacerlo y ver que pasa.


Así que aquí voy:

El septiembre pasado nos mudamos (Gaby y yo, pero más Yani, la otra mitad de Dobleufa, y yo)
El cambio al nuevo departamento con taller (muy amplio, bastante moderno, extremadamente cómodo) sumado a la apertura del segundo Les Croquants y la consecuente destrucción de toda la rutina del cotidiano (horarios, espacios, ruidos) me dejaron hecha un trapo.

Volví a sentir esas ganas de no salir nunca de la cama, de no bañarme, de no moverme por miedo a todo.
Nunca llegué al punto de poner esas ganas en práctica completamente. Me esforcé por hacer todo como suponía que debería hacerlo y me cansé. Me cansé tanto que quería volver a la cama, dejar de bañarme y no moverme más.

Envuelta en esa Pity-Party como estaba, tuve un rapto de lucidez. Ese universo de angustia, ansiedad y pena no hacía ningún sentido en medio de lo que, pensando racionalmente, reconocía como el mejor momento de mi vida (un montón de proyectos nuevos, una casa para decorar, un montón de espacio para trabajar, un buen momento de pareja).
En mi rapto de lucidez, entonces, decidí ir a por ayuda, siendo mi santo grial de la felicidad, una caja de sertralina.

Ya había estado en esa situación.

No sé cual será su postura respecto de la medicación psiquiátrica, 2 o 3 lectoras que aún entran a leer este blog abandonado, pero para mí, la sertralina es la varita mágica que me desenreda todas las ideas. Como escuchar por meses una radio mal sintonizada con un montón de ruido de estática, haciendo un esfuerzo por entender qué dicen y, de un día para el otro, mover apenas el dial y descubrir lo fácil que era comprender sin toda esa contaminación de fondo.
Cursi, sí, pero lo que me pasa.

Esta vez, la ayuda psiquiátrica vino con la condición de la ayuda de una psicóloga.
Acepté con los ojos cerrados. No me convencía mucho la idea de hablar de mí durante toda una hora, una vez por semana y, aún así, allá fuí y me sorprendí muy positivamente.

Ahora, por primera vez en mi vida, empiezo a poder aceptar un halago sin cuestionarlo, puedo reconocer que sí, que hay cosas que se hacer bien (infinitas otras para las que apesto pero unas pocas que me salen muy naturalmente), que el ocio no es algo malo y un montón de otros conceptos tan básicos que no sé cómo llegué a los 31 sin saberlos.

Estoy como Julia Roberts en la película del autodescubrimiento menos los viajes y los rezos, más los antidepresivos, más unas cuantas dosis más de comida, menos la valoración hollywoodense del amor.

Aún no me acostumbro a esta confianza en mi misma, tan nuevita como está. Me sorprendo cuando, al experimentar una emoción positiva respecto de mi persona, no implosiona el mundo (así de jodida estuve hasta este entonces)

Ahí está. Esa soy yo ahora.

Mi objetivo es probar qué me genera volver a escribir acá (sobre cosas que no sean reseñas de productos y tutoriales). No prometo nada pero, cada tanto, vendré a hacer catarsis acá y ver qué pasa.


Surrealismo o relato del día que salí en la tapa de una revista

Primero: Gracias, miles, por tantos mensajes lindos respecto de la nota. Si alguien planeaba saludarme para mi cumpleaños sepan que, con los saludos que recibí ayer, ya tengo cubierta la cuota de amor del 2014.
Martín Huberman

Horacio Gallo

Y luego, el relato.

Hace un més (un poco más?) me escribieron las Wow, Cecilia Nigro y Mariana Rapoport, para incluirme en una nota de navidad que estaban armando para La Nación Revista.
Dije que sí a pura reticencia. Navidad es una época complicada: al agotamiento del año se le suman el mucho trabajo, los muchos compromisos, el poco tiempo y los síntomas de la fibromialgia que enloquecen por el calor, las emociones y el cansancio.
Para mí, decir que sí a algo apenas arrancado diciembre es sinónimo de nervios y, por ende, crisis físico-emocional y un par de días en cama para recuperarme del stress que me genera vocalizar y concretar una idea que involucra a otro (así de sencillita soy)

Una vez que dí el sí, dejé pasar 2 semanas porque no se me caía una idea y me puse a planear qué hacer .

Verán, durante todo el 2013 estuve obsesionada con tener un árbol blanco tradicional para navidad.  Entonces pensé mi navidad en torno a ese árbol. Con un montón de ideas y referencias del concepto menos innovador de navidad (HOLA! un árbol de navidad con guirnaldas de navidad!) fue que mandé mail al equipo WOW.
La respuesta fue: sí, pero más CONCEPTUAL.

Acá, una nota al margen: 
Para mí las WOW tienen ese je ne sais quoi que destila elegancia, sofisticación y vanguardia. 
Para mí, Dobleufa no es ninguna de esas cosas. Si bien me gusta lo que hago, yo veo mi producción como papelitos de colores con formitas, nada menos vanguardista y elegante que mis labores de señora de 1950!
Sumemosle a esa sensación, la falta de seguridad que me generan el cansancio y, de nuevo, todos los otros síntomas de la fibromialgia y la noticia de que los otros dos participantes de la nota son Martín Huberman y Horacio Gallo. Oh, my!
YO NO PUEDO HACER ESTO! No me da el Piné!

Ante el pedido de Cecilia y Mariana, mandé un mail que decía algo así como: NO! yo no puedo, porque estoy cansada, porque el árbol, porque mi inseguridad, y la elegancia y, y… solo me faltó mandarles una foto mía escondida abajo de la cama!

No sé muy bien cómo, me convencieron.

Un par de sugerencias WOW y unos rollos de papel calco más tarde y ya estaba hasta los codos de decoración navideña.

Un par de días antes de las fotos, me avisaron que yo también salía en la nota (ya me lo habían dicho pero mi cabeza bloquea la información que le resulta traumática, así que no lo había registrado). Otra vez a nadar en la marea de nervios: porque estoy tanto en casa que la única ropa decente que tengo son 2 vestidos de algodón, porque el cocktail de medicamentos de este año me dejó con TODOS los kilos de más, porque tengo el pelo violeta…

Nerviosa o no, llegó el día de las fotos y, mal que mal, salió.

Nicolás Faig, el fotógrafo, tuvo que lidiar con mi discapacidad a la hora de salir con los ojos abiertos en las fotos (tengo el recuerdo de haber empezado a hacer pavadas para no salir en fotos a eso de las 11 años. 19 años mas tarde, cuando suena el obturador, instintivamente sacudo la cabeza y cierro los ojos, el resultado suele ser este pero menos tierno)

Cuando terminamos me hice pat-pat en la cabeza y me volví a casa a dormir la siesta contenta de haber sobrevivido a las fotos.

Una o dos semanas después, recibo otro mail: vas a salir en la tapa!

Yo, sola, en la tapa. Otro vestido, unos zapatitos mas coquetos y unas poses, a ver cual queda.
Si me hubiera tocado sacar las fotos con mi ser como objeto principal, me hubiera revoleado algo por la cabeza (DALE PIBA! Los ojos abiertos, la patita así y una sonrisa normal, que nos queremos ir a nuestras casas!) Decí que Nicolás debe saber que si le decís eso a una discapacitada de la fotogenia tardás el triple de tiempo.

Terminamos con las fotos, traté de compensar con unos pastelitos y, de nuevo, me fui a dormir la siesta.

Después de eso me rehusé a decirle a la gente que iba a salir la nota. Porque siempre puede fallar.

Pero salió nomás y me van a seguir viendo la cara en cada visita al odontólogo, al dermatólogo, a la depiladora  . A menos que vayan a un profesional copado que, en lugar de tener la sala de espera llena de la revista del domingo tenga, como un ortodoncista al que fuí, una selección de Brando y Hombre.

Una vez terminado el relato, las fotos de la navidad en el local. Que gracias a la preparación para la nota, quedó todavía mas navideño que los años anteriores (aún sin mi árbol blanco)
Los combos de navidad aún están disponibles en la web



Finalmente, los agradecimientos:
A las Wow, por semejante invitación.
A Nicolás, por no patearme la cabeza cuando, de nuevo, cerraba los ojos.
A Ceci, sin cuyo apoyo moral y guardarropas completo no hubiera sobrevivido (a las consultas ¨de dónde son los zapatos¨: son de Ceci, los compró en Mishka hace años).
A mimarido, porque es el que mas tantrums se aguanta sin chistar.
A Lou, por haber escrito cosas tan lindas sobre mí.
Y al staff de Les Croquants, que atendió clientes y sirvió cafés (Santi, I´m looking at you) a pesar de tener invadido el local de gente y navidad.

Que pasen unas felices fiestas, llenas de aire acondicionado y Champagne rico!




Felicidad es

La felicidad, dicen, reside en las pequeñas cosas. Yo completo: la felicidad reside en las pequeñas cosas y,  veces, en el gasto injustificable del dinero.

Esta semana, para mí, la felicidad es:

Haber conseguido una imprentilla Trodat viejísima

(notese la fecha de la mermelada que prepara la señora)

La inminencia de la vuelta al pelo violeta.

Haber conseguido luces bolita. Tres años me eludieron, esta vez las conseguí :D

Tener ya casi definida la decoración navideña del local, luces bolita incluidas.

Comprar zapatillas nuevas. Las primeras en mucho tiempo.

Saber que dichas zapatillas van a quedar de pelos con mi próximo Hawthorn con gasa doble de Nani Iro.

Haber gastado un montón de plata en un jabón para manos. Desde que llegé, ya me lavé las manos 6 veces (no va a rendir como para reponerlo pero quién me quita lo bailado, no?)

Haber reorganizado el escritorio del taller, acción que me deja con el doble de espacio para trabajar (o para llenar de mugre)

Y tener las uñas pintadas de todos los colores.

Me intriga: qué hace la felicidad de ustedes, lectoras que aún visitan el blog, a esta altura del año?


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