Elena

Ufff, este último par de meses.
En enero falleció mi abuela paterna (entre otra gente muy querida por gente muy querida).
Cue to sad sad music.
La verdad es que había dejado de relacionarme con ella desde hacía años. No soy una persona sentimental. Cada vez que alguien me habla de la conexión que tiene con sus abuelos muy viejitos, de ese cariño casi infantil que aún tienen por ellos, me siento muy inadecuada.
No es que hubiera dejado de quererla, pero tengo cuestiones no muy resueltas con la vejez, la obsolescencia y, seamos honestos, la muerte y prefería evitarla.

Durante su velorio me dediqué a consolar a los demás: ya estaba viejita, se sentía mal, estaba sufriendo, ahora los demás pueden dedicarse a si mismos. No me estaba engañando, es lo que realmente pienso.

Ahora, el sábado me tocó ayudar a su marido, abuelo paterno (Toto, el que hace estas cosas), a sacar su ropa del placard, a llevarme lo que quisiera para dar el resto.
Y, digamos que, después de un día revolviendo objetos que recordaba con claridad de mi niñez y adolescencia, no hubo sensatez que me consolara.
Esa sensación rarísima que dan los objetos que tienen atados una pila de anectodas de hace años y que ya no son de nadie, mezclada con la violencia de invadir la privacidad de alguien conocido que ya no está, me dejaron con un nudo en la garganta.

Tuve la suerte de llegar a la vida adulta habiendo perdido poca gente del círculo familiar. Ahora, entonces, me encuentro aprendiendo a lidiar con esas emociones, a experimentar el duelo, a atravesar en lugar de esquivar. Como ejercicio, para darle un cierre a nuestra relación, decidí traerme una pila de sus batones estampados y armar un quilt.
Atrás planeo bordar una especie de recordatorio, resumen de lo que encontré en su placard: mas que nada, un montón de sweaters y bolitas de naftalina.
El bordado podría decir algo así: Elena tuvo siempre mucho frío y un miedo demencial a las polillas.
Ya veremos qué sale.





4 comments:

  1. Hola! Yo hice lo mismo con los barones de mi nonna y las camisas de mi nonno. Aunque hace 20 años que murieron siempre que veo un trocito de sus telas en mis quilts, no me viene ningún recuerdo en especial, pero si una sonrisa. Y por eso siento que ese batón y esa camisa cumplieron su cometido. Crean un micro momento de comunión con mis abuelos. No te vas a arrepentir. Un beso

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  2. Si quiero ser fría puedo decir que esos estampados ya no se consiguen y le darán un aire único a lo que hagas con ellos. También puedo decir que, como sos medio fría vos también, cuando te pega algo lo contás hermosamente 💕

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  3. Ay, Noe, me hiciste emocionar con la idea de hacer un quilt con los batones de tu abuela. A la mía siempre la jodemos con que tiene mil y usa los 3 mismos todos los días. No sabría ni dar 3 puntadas juntas para hacer una cosa bella como lo tuyo, pero ojalá que cuando llegue el día -y que eso sea dentro de mucho tiempo, aunque tiene 92 ya- pueda acordarme de esto y hacer algo con esos benditos batones.
    Abrazo enorme, linda.

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