El fin de semana, además de todo lo otro que hice, terminé el tapiz de triángulos y lo colgué del living. En breve mi casa será conocida como la mas mullida de toda la ciudad.
Ahí está ahora, a la izquierda de Gaby, perturbando sus sesiones de basket online (ojo, a el le gusta, pero a mí me parece un abuso, es probable que vuelva a la pila de cosas que hago, no uso y algún día regalo)

Ayer mismo, encerrada con gripe en casa, cosí el almohadón de lunares. Ahora creo que voy a tener que cambiar la tela de abajo porque no me gusta como quedan juntas. Pero sí me gustan los lunares. Y hacer esos almohadones. Son muy fáciles. Ya dije que me gustan mucho estos almohadones?



Hace cosa de un mes, empecé mi romance con el petit point. Va de a poco, porque me aburro como loca bordando. Pero va.

Así estaba hace 4 días.

Ahora mismo está un poquito mas avanzado, pero no mucho.
Ya ni me acuerdo cuando, entré al taller y me encontré abierta una caja de cosas, porque es eso, no tiene una función definida. Le quedaba tan lindo el sol de la mañana que tuve que fotografiarla.



Y, la última.
Apareció, debajo de la ventana de mi habitación, sobre la bicisenda, una declaración de amor. Siendo que habito el primer piso, me adjudico la declaración y que la Noe que habita en alguno de los otros 13 pisos C, se joda, ya estoy grande y las chances de conseguir más de estas declaraciones van menguando a toda velocidad.


Ah! también hice sellos y, como de costumbre, los regalé porque no sé qué hacer con ellos.

Todas estas ganas de bloggear me dan un miedo bárbaro. Es obvio que después de esto, desaparezco por un año...jo!





