Era parte del intercambio que organizó, junto con Pau, para la época de navidad.
Esta vez parecía fácil, Margarita está en Colombia, mismo continente, mismo idioma...
Y, sin embargo, mi paquete (por correo argentino) y su paquete (por correo privado) tardaron mas de 40 dias en llegar!
Ya estabamos listas para volver a armar los paquetes.
Pero ella recibió el mío y yo el suyo.
Ay, que emocionante fue abrir ese paquete!
Aquí, el relato detallado de toda la hermosura que contenía la caja:
El paquete, como llegó a mis manos (un poquito apachurrado de tanta espera y manoseo)
Adentro, una caja de zapatos llena hasta el tope de paquetes envueltos en papeles de mil colores
Finalmente, y como si faltara algo, en el paquete con las cintas venian dos bastidores muy hermosos (de esos que acá no se consiguen por ningún lado!) que, seguramente, cuelgue con bordados en alguna pared de mi inmaculada casa recién pintada)
Le decía a Marga que, al final, el retraso del correo fue positivo, porque nos llevó a intercambiar un montón de mails, tener mucho mas contacto del que hubieramos tenido si todo hubiera llegado a tiempo.
Para mí, fue bastante simbólico que la caja llegara el primer día de estar en casa sin pintores ni albañiles.
Fue una especie de explosión de color en medio de la casa toda blanca, aún sin adornar (lo que se ve de fondo es la tabla de mi mesa de trabajo que ahora es blanca, como casi todo el resto de las cosas)
En fin, 20 millones de gracias, Marga, por tan hermoso regalo. Fue un placer tenerte de compañera de intercambio.
Ya estabamos listas para volver a armar los paquetes.
Pero ella recibió el mío y yo el suyo.
Ay, que emocionante fue abrir ese paquete!
Aquí, el relato detallado de toda la hermosura que contenía la caja:
El paquete, como llegó a mis manos (un poquito apachurrado de tanta espera y manoseo)
Adentro, una caja de zapatos llena hasta el tope de paquetes envueltos en papeles de mil colores
Primero encontré recetas, dibujos, una postal hermosa, la cartita (que obedientemente leí solo después de abrir los paquetes) y una tarjeta navideña.
Ahora me doy cuenta, me olvidé de fotografiar la tarjeta navideña bordada con cintas!
Después, tres números de la revista maravillosa que dirige la misma Marga. Son hermosas de punta a punta.
Pajaritos de todos los colores (que ya encontraron casa en dos rincones del taller-living)
Tarritos de arequipe, que es una especie de dulce de leche pero mas rico (sí, lo dije). Me los comí con cuchara, que tostadas ni ocho cuartos.
Venían tres, pero uno llegó reventado (o exhaustivamente examinado por los señores de la aduana)
Chocolates colombianos deliciosos (que también pasaron a mejor vida)
Sorprendentemente, no llegaron ni un poco derretidos.
Bases para pintar ¨peg people¨, que planeo convertir en kokeshis para la colección
Mucha tela! Pensé que era tela para hacer quilting, pero investigué un poco y es ¨lawn¨, algo parecido a un voile de algodón que aprovecharé para hacer vestidos (después de tanto tiempo sin taller, ando con unas ganas locas de coser ropa)
Dentro de la bolsita de organza, un pequeño ejército de babushkas colgantes (que aún no decidí en qué se convertirán) y un atado de un hilo grueso de mil colores (voy a intentar bordar algunos sectores del needlepoint que aún tengo en proceso)Finalmente, y como si faltara algo, en el paquete con las cintas venian dos bastidores muy hermosos (de esos que acá no se consiguen por ningún lado!) que, seguramente, cuelgue con bordados en alguna pared de mi inmaculada casa recién pintada)
Para mí, fue bastante simbólico que la caja llegara el primer día de estar en casa sin pintores ni albañiles.
Fue una especie de explosión de color en medio de la casa toda blanca, aún sin adornar (lo que se ve de fondo es la tabla de mi mesa de trabajo que ahora es blanca, como casi todo el resto de las cosas)
En fin, 20 millones de gracias, Marga, por tan hermoso regalo. Fue un placer tenerte de compañera de intercambio.











